En el marco del Día Mundial de la Obesidad, se hace un llamado a transformar la conversación en torno a esta condición: más allá del peso corporal, la obesidad debe entenderse como el resultado de múltiples factores metabólicos, emocionales y de estilo de vida que pueden prevenirse si se detectan oportunamente.
Aunque suele abordarse cuando ya está presente, la evidencia científica demuestra que la obesidad es la etapa final de un proceso que inicia años antes con alteraciones como síndrome metabólico, dislipidemia, hipertensión arterial o diabetes tipo 2, todas estrechamente relacionadas con el riesgo cardiovascular. 1,2.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la prevalencia mundial de obesidad se ha triplicado desde 1975 y hoy representa uno de los principales factores de riesgo de enfermedades crónicas no transmisibles1. En América Latina, el aumento sostenido de factores de riesgo cardio metabólicos ha consolidado esta condición como una prioridad sanitaria.3
En Colombia, datos de la Encuesta Nacional de Situación Nutricional (ENSIN) muestran que el exceso de peso afecta a más de la mitad de los adultos, reflejando un entorno donde convergen sedentarismo, hábitos alimentarios inadecuados y brechas en promoción y prevención4.
La obesidad es una enfermedad crónica multifactorial influenciada por determinantes biológicos, metabólicos, psicológicos y sociales2. Organismos internacionales advierten que el aumento del tejido adiposo está estrechamente vinculado con el desarrollo de diabetes tipo 2 y eventos cardiovasculares mayores5.
“La obesidad no aparece de un día para otro. Es el resultado de múltiples factores que se acumulan en el tiempo, desde alteraciones metabólicas hasta aspectos emocionales y de estilo de vida. Entender ese proceso es clave para intervenir antes de que se presenten complicaciones”, explicó la Dra. Rocío Góngora, Directora Médica Adium Colombia- Venezuela.
Asimismo, la hipertensión arterial altamente prevalente suele coexistir con exceso de peso, incrementando el riesgo de complicaciones cuando no se controla de forma temprana6.
Expertos coinciden en que el mayor impacto en salud pública se logra cuando se interviene antes de que aparezca la obesidad como diagnóstico. Identificar señales tempranas como aumento progresivo de peso, alteraciones en lípidos o glucosa, presión arterial elevada o cambios emocionales persistentes permite intervenir oportunamente y evitar desenlaces más complejos.
“Cuando hablamos de prevención, hablamos de detectar señales tempranas y acompañar al paciente de manera integral. Muchas veces existen factores cardiometabólicos o de salud mental que no se identifican a tiempo y terminan desencadenando obesidad y enfermedades asociadas”, señaló la Dra. Rocío Góngora.
El fortalecimiento de estrategias de promoción y prevención, así como la educación en autocuidado, son fundamentales para reducir la carga de enfermedad cardio metabólica en el país.
La evidencia respalda que intervenciones tempranas pueden reducir significativamente el riesgo de obesidad y sus complicaciones. Entre las principales recomendaciones se destacan:
- Mantener una alimentación equilibrada y reducir ultraprocesados1
- Realizar al menos 150 minutos de actividad física semanal 1
- Controlar periódicamente presión arterial, glucosa y perfil lipídico 2
- Priorizar el bienestar emocional y la salud mental 2
- Consultar al médico ante cambios persistentes en peso o energía 2
“Promover hábitos saludables y fortalecer la educación en salud puede cambiar el curso de muchas enfermedades crónicas. La prevención sigue siendo la herramienta más efectiva para reducir el impacto de factores de riesgo cardio-metabólicos en la población”, concluyó Rocío Góngora, directora Médica Adium Colombia- Venezuela.

el impacto de las enfermedades cardiometabólicas.
El Día Mundial de la Obesidad representa una oportunidad para migrar de un enfoque reactivo a uno preventivo, basado en evidencia científica y educación en salud. Comprender que la obesidad es el resultado de múltiples factores y no únicamente de decisiones individuales permitirá reducir estigmas, fomentar el diagnóstico temprano y mejorar la calidad de vida de millones de personas.
Promover una mayor conciencia sobre los factores de riesgo cardio-metabólicos y fortalecer la prevención será clave para enfrentar uno de los mayores desafíos de salud pública de las próximas décadas.